domingo, 17 de marzo de 2013

A ras del suelo




«lo vio y se conmovió...»
Así me ves:
    Expuesto a todo riesgo.
    Agradecido de bendiciones.
    Arrepentido de ayer.
    Temoroso de mañana.

Así me veo:

    Enfrentándome a lo que no es tuyo.
    Apaciguándome en la ausencia de paz.
    Luchando para dominarme.
    Esperando lo que ya me diste.
    Herido de pasiones.
    Canalizando tu proyecto.
    Negado de apetencias.    
    Fortalecido en la prueba.


«Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó...»

Así quiero verme:
    
    Capaz de lo que quieras.
    Atento a tu Palabra.
    Suplicante de perseverancia.
    Necesitado de misericordia.


   «…pero voy a despertarle»

Así quiero vernos:
    Desbordado por tu Misterio.
    Rendido si me lo concedes.
    En paz cuando me conviertes.
    En duelo cuando caigo.
    A ras del suelo sin ser apedreado...
«E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.»



Y así acabas viéndome siempre,
- así acabas acabándome -:
que sin merecerlo te cuelgas a mi cuello,
me cubres de besos, mi copa rebosa...

que me nombras ausente de pecado,
libre y sin condena...
pero mi torpeza me hace seguir atado...

que me despiertas vivo entre llantos,
querido en mi muerte, entristecido por mi ausencia…
y yo, ingrato, me niego a creer que me quieras en mi pecado…

«Mirad cómo le quería...»
No entiendo cómo puedo ser aquel a quien tanto querías...
me duele entenderlo...

domingo, 20 de enero de 2013

Signo y sacramento


Arder.
Abrasar.
Encender.
No piensa sino cómo...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Que Tú me vivas... porque me reinas





Que nunca falle mi trabajo.
Que no me aparte de tu tierra.
Que siempre abrace, me alegre y desee tu vasto.
Que aunque sea siervo inútil - o desagradecido vasallo -,
no encuentro mayor cobijo
que amando, llorando, besando tus pies cansados.
Que no conozco mayor cobijo que entregándome derramado...

Por ti, Rey mío,... que sea fiel a tanto.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Todo es...


Por razones y por amores,
me veo razonadamente obligado
a ser amadamente sincero contigo:
que no sé de orzas vacías ni de alcuzas agotadas,
                        no sé de buscar leña para sobrevivir,
                        ni mucho menos sé de echar todo lo que tengo para vivir.
En cambio – amadamente me sincero –,
            sé bien de amplios ropajes,
sé bien de grandes y copiosas comidas,
sé bien de cómodos asientos.

Pero razonando a golpes de amor contigo,
me sé llamado a compartir la vida y el día a día
con aquellos que bien saben
de orzas vacías y alcuzas agotas.
Con aquellos que bien saben
de ofrecerse en todo lo que tienen para vivir.

Quizá hoy - más que nunca - sea yo quien mendiga una limosna de amores:
deseo y acción, realismo y coherencia.
Para mí y para los que me envían.
Que sé bien que Tú no vacías ni agotas.
Que sé bien que Tú me transformas... 


domingo, 4 de noviembre de 2012

Boceto de amante



«Escucha»
            Mira. Atiende. Vigila. Espera. Aguarda.

«Él es el único»
            Quien me dio aliento de vida.
            Quien me habló al corazón.
            Quien cambió mi luto en danzas.
            Quien me da anchura en el aprieto.
            Quien me hace vivir tranquilo.
            Quien es mi herencia y mi pobreza.
            Quien me conduce hacia fuentes tranquilas.
            Quien me cubre con su sombra.
            Quien me abraza en la soledad de cada noche y en el silencio de la mañana.
            Quien lo transciende todo y lo penetra todo y lo invade todo.

«Amarás»
Orando. Estudiando. Conociendo. Transformando. Cimentando. Fortificando. Creciendo. Escuchando. Dibujando. Riendo. Llorando. Celebrando. Recibiendo. Ofreciendo. Recordando. Creando. Recogiendo. Derramando.

«Con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas»
            Con mis sombras y mis luces.
            En días de sol y noches de oscuridad.
            En la vida y en la muerte.

«Graba estas palabras en tu corazón»
            Para ser corazón de madre aunque duela.
                        Corazón de juez para hallarte misericordioso.
                        Corazón de hijo para vivir, moverme y existir en ti.

«No estás lejos del Reino de Dios»
            Eso deseo. Hágase en mí según tu querer. 


Amén