domingo, 12 de noviembre de 2017

Pero, siempre...

Hazme
capacidad que te recibe,
cauce bendito por el que corres,
vaso vacío donde desbordes,
amante tuyo, íntimo amigo.

Hazme
cuenco, vianda o saco.
Hazme
cuanto quieras
pero,
siempre,
para ser
llenado y llevado,
conducido y entregado.


domingo, 3 de enero de 2016

Comenzando

Ocultos nos tenemos.
Atisbo el por dónde y el hasta dónde.
Debería ser suficiente.
No quiero saber lo que falla.
En el fondo,
es por no desnudarme más de la cuenta.

Torpe de mí sin ti...

martes, 17 de noviembre de 2015

Soledades

Una puerta entreabierta.
Una ruido de viento.
Un rechistar de la madera.
Un cuenco vacío.

Una flor marchitada.
Un jarrón con agua turbia.
Una mancha de cera.
Una hoja seca caída.

Un cerrojo echado.
Quizá son tres.
Dos relojes marcando los segundos.
Y en medio... ¿Qué?

Un remiendo tan eterno como temporal.
La noche quieta.
La noche cerrada.
La noche es.

martes, 7 de abril de 2015

Quien te traza

Un hilo.
Resistente, sí,
pero un hilo.
Donde todo pende de él.
Donde la mano que con firmeza lo sostiene y traza
cuida de no romperse.

Un hilo por el que se beben
las llamadas,
los recuerdos,
las alegrías,
las promesas,
los consuelos.

Un hilo.
El que atraviesa la historia
para convertirla en vida
habitada,
fecunda,
enamorada.


jueves, 5 de febrero de 2015

Era, fue

«Yo tras el telón»
Parece un cansado titular
de una revista trasnochada.
Y sin embargo
es lo que grita el viento de esta noche. 
¿Dónde me dejé el yo?
No el yo insano,
no el yo ciego, 
tampoco el yo oculto.

Es ése yo sagrado,
     ése yo habitado,
     ése yo que sólo Él conoce
     tras el telón. 


lunes, 24 de noviembre de 2014

Elegirse a sí mismo...


Libre porque tiende a ello.
Libre porque se refiere al futuro.
Libre porque busca el otro de todos los ahora.
Libre porque elige serse, no que le sean.
Libre porque Otro le constituye.

Libre, sin más, aunque le han mirado por encima del hombro.
Una, dos, tres, muchas más veces de las que él pudo imaginar.
Pero él es libre.
Libre para conocer que igual que vino se fue.
Libre para no arañarse por dentro con el pasado que sepulta.
Libre para respirar lo hecho y soplar lo esperado.

Libre... tan libre como el viento que refresca su rostro.
«Soy libre porque hay algo en mí que me revela que soy amado...»

sábado, 8 de noviembre de 2014

Más claro: agua

Pienso mesa y digo silla,
compro pan y me lo dejo,
lo que aprendo se me olvida,
lo que pasa es que te quiero.
La trilla lo dice todo;
y el mendigo en el alero,
el pez vuela por la sala,
el toro sopla en el ruedo.
Entre Santander y Asturias
pasa un río, pasa un ciervo,
pasa un rebaño de santas,
pasa un peso.
Entre mi sangre y el llanto
hay un puente muy pequeño,
y por él no pasa nada,
lo que pasa es que te quiero.

[Gloria Fuertes]

martes, 28 de octubre de 2014

Único


¿Qué tendrá Éste que cuanto más me acerco, más se escapa; y cuanto menos espero, más dentro me encuentra?

Único
Cuando me llamas
por mi nombre,
ninguna otra criatura
vuelve hacia ti
su rostro
en todo el universo.
Cuando te llamo
por tu nombre,
no confundes mi acento
con ninguna otra criatura
en todo el universo.
[Benjamín González Buelta]

domingo, 12 de octubre de 2014

Cuanto hago...

En todas las calles está tu paso.
En todos mis pasos, tu recuerdo.
Cuanto emprendo,
cuanto persigo.
Cuanto recibo nuevo,
cuanto abandono viejo.

Sigues estando, sigues cambiándome.
O quizá deba decir acompañándome.

Pero siempre acabo desterrado en un nudo de nostalgia
que no acierto a saber si me ofrece un paso nuevo o una calle cerrada...

viernes, 19 de septiembre de 2014

Contrato de una tarde de lluvia

No han sido pocas las veces que he pretendido abandonar este proyecto. Y algo me dice que debo seguir. No sé cuál es su alcance, ni hasta qué punto el Eterno - de alguna manera - se deja mediar en estas entradas...
He decidido ser libre de eliminar aquello que, a día de hoy, creo que estorbaba. En mí, en ti y, sobre todo, hacia Él. Y así, poco a poco, pisar el suelo firme de quien se sabe salvado. Y siempre para más amar. Nunca para más odiar. Los abismos ya se dan por sí solos. Me niego a cavar profundidades imposibles de unificar con otras tierras. Tierras que, por suerte y por gracia, son sagradas. También.

Por los puentes.
Por los perfumes.
Por los últimos.
Por los excusados.
Por la arcilla fresca.
Y también por los que son invitados a una nueva oportunidad...

Gracias. Y perdón.

martes, 18 de febrero de 2014

Última inconsciencia

Parece que uno se quedó sin palabras en el pasado verano. Resulta que uno se asoma a un abismo cuando se pone frente a esta ventana en blanco. Y sucede que uno quiere, pero no puede. En el peor de los casos, no quiere poder. 

Ya no siento nada como propio de lo que aquí compartí. Ya nada siento importante como para ser compartido. Quizá juzgado, siempre comparado y difícil de dignificar.  No lo veo capaz de luz. Tampoco posible posibilidad de que a Algo llevara. El problema es que nunca me gustó dejar nada a mitad. Tampoco en el olvido. Justo por eso hoy soy más humano: porque el deseo de ser posibilidad no se ha extinguido. Porque el olvido es la condición contraria a la memoria. Porque el recuerdo me dice que estoy llamado - aunque no sea capaz de acogerlo - de apuntar a Quien posibilita. 




domingo, 23 de junio de 2013

El rostro por San Juan


Entre despedidas y bendiciones, le recomendaron lavar su cara con el agua de la noche de San Juan, impregnada de flores. Me hizo gracia, lo reconozco. Y ella sonrió agradecida, como siempre. Pero no le hace falta. Apenas tiene arrugas. Y en cada arruga, una historia, seguro. Ella es enigmática. Su mirada, limpia y azul, transparenta inmensidad. Han contemplado bueno y menos bueno. Sus manos, recogidas y prudentes, expresan ternura. Han amasado más de lo que supongo. No precisa adecentarse con aguas mágicas. Tiene el poder de calmar a quien a su lado se sienta. Lo he visto. Y me gusta verlo. Lo que nunca he visto es cómo llega hasta su sitio. Tampoco abandonarlo. Siempre está, siempre es puntual. Y como una delicada sombra, desaparece.

Es como una suave presencia que mantiene todo en orden. No me imagino su sitio vacío, ni la iglesia sin ella. No alcanzo a saber quién recordaría el canto de una joven hebrea sin sus plegarias. 

Ella forma parte de mi recuerdo agradecido. Forma parte de las parábolas que, por suerte, he podido leer en sus rostros, en su mirada limpia y azul. Es parte de esa realidad que, compleja e inquietante, me veo próximo a despedir y pronto a ofrecer...

jueves, 16 de mayo de 2013

De Ti

«En el verdadero amor, es el alma la que envuelve al cuerpo». [F. Nietzsche]


Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta, la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.



domingo, 28 de abril de 2013

Bajo el dintel

Llevo tiempo sin escribir.
No me gusta lo que escribo. 
Quizá dejé la puerta muy abierta. 
Quizá la dejé demasiado cerrada. 
Quizá no haya tenido puerta...

Quizá  aún esté creándola...

Acércate 
«Acércate a esta nueva puerta / con gran confianza en tu corazón, / porque tienes mucho que ofrecer. / Abre cada nueva puerta con ánimo, / teniendo tus sueños muy presentes... / Sabiendo que el mundo está esperando / la bondad y el amor que llevas contigo.» [J. Rupp] 

domingo, 17 de marzo de 2013

A ras del suelo




«lo vio y se conmovió...»
Así me ves:
    Expuesto a todo riesgo.
    Agradecido de bendiciones.
    Arrepentido de ayer.
    Temoroso de mañana.

Así me veo:

    Enfrentándome a lo que no es tuyo.
    Apaciguándome en la ausencia de paz.
    Luchando para dominarme.
    Esperando lo que ya me diste.
    Herido de pasiones.
    Canalizando tu proyecto.
    Negado de apetencias.    
    Fortalecido en la prueba.


«Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó...»

Así quiero verme:
    
    Capaz de lo que quieras.
    Atento a tu Palabra.
    Suplicante de perseverancia.
    Necesitado de misericordia.


   «…pero voy a despertarle»

Así quiero vernos:
    Desbordado por tu Misterio.
    Rendido si me lo concedes.
    En paz cuando me conviertes.
    En duelo cuando caigo.
    A ras del suelo sin ser apedreado...
«E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.»



Y así acabas viéndome siempre,
- así acabas acabándome -:
que sin merecerlo te cuelgas a mi cuello,
me cubres de besos, mi copa rebosa...

que me nombras ausente de pecado,
libre y sin condena...
pero mi torpeza me hace seguir atado...

que me despiertas vivo entre llantos,
querido en mi muerte, entristecido por mi ausencia…
y yo, ingrato, me niego a creer que me quieras en mi pecado…

«Mirad cómo le quería...»
No entiendo cómo puedo ser aquel a quien tanto querías...
me duele entenderlo...

domingo, 20 de enero de 2013

Signo y sacramento


Arder.
Abrasar.
Encender.
No piensa sino cómo...

domingo, 25 de noviembre de 2012

Que Tú me vivas... porque me reinas





Que nunca falle mi trabajo.
Que no me aparte de tu tierra.
Que siempre abrace, me alegre y desee tu vasto.
Que aunque sea siervo inútil - o desagradecido vasallo -,
no encuentro mayor cobijo
que amando, llorando, besando tus pies cansados.
Que no conozco mayor cobijo que entregándome derramado...

Por ti, Rey mío,... que sea fiel a tanto.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Todo es...


Por razones y por amores,
me veo razonadamente obligado
a ser amadamente sincero contigo:
que no sé de orzas vacías ni de alcuzas agotadas,
                        no sé de buscar leña para sobrevivir,
                        ni mucho menos sé de echar todo lo que tengo para vivir.
En cambio – amadamente me sincero –,
            sé bien de amplios ropajes,
sé bien de grandes y copiosas comidas,
sé bien de cómodos asientos.

Pero razonando a golpes de amor contigo,
me sé llamado a compartir la vida y el día a día
con aquellos que bien saben
de orzas vacías y alcuzas agotas.
Con aquellos que bien saben
de ofrecerse en todo lo que tienen para vivir.

Quizá hoy - más que nunca - sea yo quien mendiga una limosna de amores:
deseo y acción, realismo y coherencia.
Para mí y para los que me envían.
Que sé bien que Tú no vacías ni agotas.
Que sé bien que Tú me transformas... 


domingo, 4 de noviembre de 2012

Boceto de amante



«Escucha»
            Mira. Atiende. Vigila. Espera. Aguarda.

«Él es el único»
            Quien me dio aliento de vida.
            Quien me habló al corazón.
            Quien cambió mi luto en danzas.
            Quien me da anchura en el aprieto.
            Quien me hace vivir tranquilo.
            Quien es mi herencia y mi pobreza.
            Quien me conduce hacia fuentes tranquilas.
            Quien me cubre con su sombra.
            Quien me abraza en la soledad de cada noche y en el silencio de la mañana.
            Quien lo transciende todo y lo penetra todo y lo invade todo.

«Amarás»
Orando. Estudiando. Conociendo. Transformando. Cimentando. Fortificando. Creciendo. Escuchando. Dibujando. Riendo. Llorando. Celebrando. Recibiendo. Ofreciendo. Recordando. Creando. Recogiendo. Derramando.

«Con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas»
            Con mis sombras y mis luces.
            En días de sol y noches de oscuridad.
            En la vida y en la muerte.

«Graba estas palabras en tu corazón»
            Para ser corazón de madre aunque duela.
                        Corazón de juez para hallarte misericordioso.
                        Corazón de hijo para vivir, moverme y existir en ti.

«No estás lejos del Reino de Dios»
            Eso deseo. Hágase en mí según tu querer. 


Amén



domingo, 5 de agosto de 2012

Inventario de lo propio


Me vine y la palabra apareció.
Desde entonces, no me la quito de la mente.
O quizá desee estar en el corazón.
La palabra, digo. Tampoco se me va de las manos.
Por lo que hice y deshice.
Pero, sobre todo, por lo que no propuse.
Y no propicié.
Y no ofrecí.
Y no mostré.
Y no cuidé.

Me veo, pues, obligado a hacer inventario.
Y el inventario de lo propio no es fácil.
Y más cuando estas viandas no son
ni las perdonadas,
ni las agradecidas
ni las ofrecidas.
Y más cuando son las viandas con las que me despedí.
Y más cuando no las reconozco.
Y más… tú ya lo sabes.
A pesar de todo,
son viandas con las que he herido y he consolado.
Viandas con las que he convivido y he desvivido.
Viandas con las que he afianzado y he negado.
Viandas han sido.
Pero lo que me importa es si éstas han dicho algo o no.
Y si han dicho, que te hayan llevado a lo que fueron creadas.
A ser perdonadas, agradecidas y ofrecidas.
Aunque este inventario sea un torpe intento de ello.

Volveré a ofrecértelas siempre.
Ya sé dónde está el riesgo.
Y sé, también, de dónde viene el excedente.