No han sido pocas las veces que he pretendido abandonar este proyecto. Y algo me dice que debo seguir. No sé cuál es su alcance, ni hasta qué punto el Eterno - de alguna manera - se deja mediar en estas entradas...
He decidido ser libre de eliminar aquello que, a día de hoy, creo que estorbaba. En mí, en ti y, sobre todo, hacia Él. Y así, poco a poco, pisar el suelo firme de quien se sabe salvado. Y siempre para más amar. Nunca para más odiar. Los abismos ya se dan por sí solos. Me niego a cavar profundidades imposibles de unificar con otras tierras. Tierras que, por suerte y por gracia, son sagradas. También.
Por los puentes.
Por los perfumes.
Por los últimos.
Por los excusados.
Por la arcilla fresca.
Y también por los que son invitados a una nueva oportunidad...
Gracias. Y perdón.
viernes, 19 de septiembre de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Última inconsciencia
Parece que uno se quedó sin palabras en el pasado verano. Resulta que uno se asoma a un abismo cuando se pone frente a esta ventana en blanco. Y sucede que uno quiere, pero no puede. En el peor de los casos, no quiere poder.
Ya no siento nada como propio de lo que aquí compartí. Ya nada siento importante como para ser compartido. Quizá juzgado, siempre comparado y difícil de dignificar. No lo veo capaz de luz. Tampoco posible posibilidad de que a Algo llevara. El problema es que nunca me gustó dejar nada a mitad. Tampoco en el olvido. Justo por eso hoy soy más humano: porque el deseo de ser posibilidad no se ha extinguido. Porque el olvido es la condición contraria a la memoria. Porque el recuerdo me dice que estoy llamado - aunque no sea capaz de acogerlo - de apuntar a Quien posibilita.
Ya no siento nada como propio de lo que aquí compartí. Ya nada siento importante como para ser compartido. Quizá juzgado, siempre comparado y difícil de dignificar. No lo veo capaz de luz. Tampoco posible posibilidad de que a Algo llevara. El problema es que nunca me gustó dejar nada a mitad. Tampoco en el olvido. Justo por eso hoy soy más humano: porque el deseo de ser posibilidad no se ha extinguido. Porque el olvido es la condición contraria a la memoria. Porque el recuerdo me dice que estoy llamado - aunque no sea capaz de acogerlo - de apuntar a Quien posibilita.
domingo, 23 de junio de 2013
El rostro por San Juan
Entre despedidas y bendiciones, le recomendaron lavar su cara con el agua de la noche de San Juan, impregnada de flores. Me hizo gracia, lo reconozco. Y ella sonrió agradecida, como siempre. Pero no le hace falta. Apenas tiene arrugas. Y en cada arruga, una historia, seguro. Ella es enigmática. Su mirada, limpia y azul, transparenta inmensidad. Han contemplado bueno y menos bueno. Sus manos, recogidas y prudentes, expresan ternura. Han amasado más de lo que supongo. No precisa adecentarse con aguas mágicas. Tiene el poder de calmar a quien a su lado se sienta. Lo he visto. Y me gusta verlo. Lo que nunca he visto es cómo llega hasta su sitio. Tampoco abandonarlo. Siempre está, siempre es puntual. Y como una delicada sombra, desaparece.
Es como una suave presencia que mantiene todo en orden. No me imagino su sitio vacío, ni la iglesia sin ella. No alcanzo a saber quién recordaría el canto de una joven hebrea sin sus plegarias.
Ella forma parte de mi recuerdo agradecido. Forma parte de las parábolas que, por suerte, he podido leer en sus rostros, en su mirada limpia y azul. Es parte de esa realidad que, compleja e inquietante, me veo próximo a despedir y pronto a ofrecer...
Es como una suave presencia que mantiene todo en orden. No me imagino su sitio vacío, ni la iglesia sin ella. No alcanzo a saber quién recordaría el canto de una joven hebrea sin sus plegarias.
Ella forma parte de mi recuerdo agradecido. Forma parte de las parábolas que, por suerte, he podido leer en sus rostros, en su mirada limpia y azul. Es parte de esa realidad que, compleja e inquietante, me veo próximo a despedir y pronto a ofrecer...
jueves, 16 de mayo de 2013
De Ti
«En el verdadero amor, es el alma la que envuelve al cuerpo». [F. Nietzsche]
Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta, la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.
Y todo acaba en ti,
los besos, cada fiesta, la raíz
que bebe mis dolores, mi febril
costumbre de buscarte, mis días y este hambre de ti.
domingo, 28 de abril de 2013
Bajo el dintel
Llevo tiempo sin escribir.
No me gusta lo que escribo.
Quizá dejé la puerta muy abierta.
Quizá la dejé demasiado cerrada.
Quizá no haya tenido puerta...
Quizá aún esté creándola...
Acércate«Acércate a esta nueva puerta / con gran confianza en tu corazón, / porque tienes mucho que ofrecer. / Abre cada nueva puerta con ánimo, / teniendo tus sueños muy presentes... / Sabiendo que el mundo está esperando / la bondad y el amor que llevas contigo.» [J. Rupp]
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