lunes, 21 de noviembre de 2011

De necesidades y otras miserias


Quizá me arrepienta mañana o quizá tenga que aprender a silbar...


O quizá no encuentre a algún Pepito Grillo cerca.
O quizá es que no lo deba tener.
O quizá mi problema no es la necesidad de la respuesta a un silbido.
O quizá la necesidad es dejar de necesitarlo...
O quizá no sea necesidad sino urgencia...
O quizá sea importante y no urgente...
O quizá...
O quizá...
O quizá...

Concluyendo: ¿por qué las miserias hieren y duelen tanto y tan dentro?
Y su curación, ¿quién la conoce?
Quizá sea esa la clave...


jueves, 17 de noviembre de 2011

Guárdame...


Sí. Es cierto que no escribo desde hace tiempo.
Pero quiero que quede claro que no he dejado de sentir.
O eso creo.
O eso quiero.
O eso espero.
Que quiero escribir, digo.
Y que es preciso sentir, afirmo.
En verdad da igual lo que crea, quiera, espere o afirme.
Otro se encarga de la concurrencia del hecho.
Y menos mal que lo hace.

Y que lo siga haciendo... como a la niña de tus ojos.

domingo, 9 de octubre de 2011

Un tesoro que me vive

Quizá no llegue a expresarlo con palabras.
Quizá no sepa cómo describir lo que siento ahora a raudales.
Quizá sólo pueda valerme de una imagen, la lucidez de un amigo y una canción.
Quizá sólo la historia me ofrece la oportunidad de demostrarlo.
Que lo que es sea siempre...


"Amor que ha aparecido en todos los lugares en que he vivido, en las distintas personas con quienes he compartido el camino y en aquellos momentos en que menos lo esperaba. Tanto Amor derramado ha encendido en mí el deseo de derramarme por entero. Saberme así ha hecho que mi vocación se convierta en un tesoro: el de entender que existo porque Él me nombra, que soy yo mismo por Él..."

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Lo obvio que se obvia


Y que las cosas cambien es una obviedad.
Pero lo obvio, a veces, no es tan obvio como creíamos.

Porque lo obvio sería encontrarse desalentado.
Y no lo estuve.
Porque lo obvio sería que no se acordasen.
Y lo han hecho.
Porque lo obvio sería que alguien iba a estar ahí.
Y no estuvo.
Porque lo obvio era tardar en encontrarte.
Y te he encontrado.
Porque lo obvio... no era tan obvio y no lo fue.

Así se inicia la etapa en la que ya casi nada es tan obvio como antes...

y el casi es lo obvio que me hizo estar aquí.

sábado, 10 de septiembre de 2011

El valor de lo oportuno

Y entre tantas voces que aturden,
y entre tantas sombras que ciegan,
y entre tantos miedos que paralizan,
y entre tantos sinsabores que desgastan,
y entre tantos sentimientos que se retan...


Respiro hondo y otros me lo recuerdan...